Varicela, herpes zóster y herpes ocular: lo que debemos saber
Tanto la varicela como el herpes zóster están causados por el virus varicela-zóster (VVZ),
también conocido como Human herpesvirus 3 (HHV-3). Es un virus herpético, de ADN, que
permanece latente en los ganglios nerviosos tras la infección inicial.
Varicela: la infección primaria
La varicela suele aparecer en la infancia con fiebre y erupción cutánea vesiculosa. Aunque se
cura, el virus permanece dormido en el sistema nervioso.
Herpes zóster: la reactivación
Años después, el virus puede reactivarse, sobre todo en adultos mayores o
inmunodeprimidos, dando lugar al
Herpes zóster o culebrilla.
Cursa con:
- Dolor y picor en una zona localizada
- Vesículas agrupadas en un dermatoma
- Posible neuralgia postherpética (dolor persistente)
Herpes zóster oftálmico (ocular)
Si el virus afecta al nervio trigémino, rama oftálmica, puede desarrollarse herpes zóster
oftálmico, una forma potencialmente grave que puede provocar:
- Dolor ocular y lesiones en frente, párpado y nariz (signo de Hutchinson)
- Conjuntivitis, queratitis, uveítis
- Riesgo de pérdida visual
¡Urgencia médica! Ante síntomas oculares, debe derivarse inmediatamente al oftalmólogo.
Papel de la farmacia comunitaria
✅ Detección precoz y derivación rápida (sobre todo en casos oculares)
✅ Consejo farmacéutico sobre alivio del dolor y cuidado de la piel
✅ Promoción de la vacunación frente al herpes zóster (Shingrix® especialmente en >65
años o inmunodeprimidos)
✅ Seguimiento farmacoterapéutico si se inicia tratamiento antiviral (valaciclovir,


